Los Dos Testigos
Los Dos Testigos
Es, en ese día maravilloso y diferente, cuando resucitan los dos testigos, que son el Israel fiel y la iglesia fiel. Pues habiendo ellos “acabado su testimonio, la bestia (la civilización presente) que sube del abismo hará guerra contra ellos, y los vencerá, y los matará. 8 Y sus cuerpos serán echados en las plazas de la grande ciudad, (el mundo” Juan 3:16), que espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, donde también nuestro Señor fue crucificado. (Apocalipsis 11:7,8)
La razón para incluir el misterio de “los dos testigos” en el tema “La Resurrección”, es precisamente porque estos testigos son símbolos representativos del Pueblo de Dios que desde el día del Pentecostés y de la caída de Jerusalem, han presentado su testimonio que culmina con la resurrección de sus cuerpos.
Los dos testigos, ciertamente, están representados por dos personajes que son los que aparecieron con el Señor Jesús en el Monte de la Transfiguración, Moisés y Elías (Mateo 17:3). Mas esos profetas representan a los dos rebaños de los que hasta hoy está compuesto el Pueblo de Dios. No son dos hombres literales quienes, como comúnmente se cree y enseña, desempeñan su ministerio en una semana de años literales también inventada. Pues los 1,260 días (Apocalipsis 11:3 y 12:6), los 42 meses (Apocalipsis 11:2), y los tres días y medio (“tiempo, tiempos, y mitad de tiempo” Daniel 7:25, 12:7 y Apocalipsis 12:14), son la última mitad de la septuagésima (70) semana de Daniel que principia con dos acontecimientos mayores: La muerte y resurrección del Señor y el establecimiento de la Iglesia, y la caída de Jerusalem y la destrucción del templo que produjo el esparcimiento del Pueblo Judío.
Este tiempo simbólico se extiende precisamente, hasta el día de la resurrección que acontece con la Segunda Venida de nuestro Señor Jesucristo. Pues es entonces cuando se cumple lo escrito: “Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los Gentiles verán los cuerpos de ellos por tres días y medio, y no permitirán que sus cuerpos sean puestos en sepulcros. 10 Y los moradores de la tierra se gozarán sobre ellos, y se alegrarán, y se enviarán dones los unos a los otros; porque estos dos profetas han atormentado a los que moran sobre la tierra. 11. Y después de tres días y medio el espíritu de vida enviado de Dios, entró en ellos, y se alzaron sobre sus pies, y vino gran temor sobre los que los vieron.” Apocalipsis 11:9-12.
No es ningún secreto, antes un hecho histórico, el que estos dos testigos, el Israel fiel, y la iglesia fiel, “han atormentado a los que moran sobre la tierra”. El testimonio de estos dos rebaños en que hasta hoy está integrado el pueblo de Dios, ha sido de que hay UN DIOS TODOPODEROSO a quien el mundo debe de honrar y temer, y que Su Palabra, La Santa Biblia, es la voz del Eterno que los hombres deben oír
El mundo siempre ha aborrecido a estos dos testigos, y los ha perseguido y matado durante más de 19 siglos ya. Sus cuerpos, que suman muchos millones, han sidos echados en las plazas de la grande ciudad, que espiritualmente es llamada Sodoma y Egipto, Esa “grande ciudad” es nada menos que el mismo mundo, pues nuestro Señor Jesucristo no fue literalmente crucificado en Sodoma y Egipto, sino en este mundo pecador del cual son simbólicas las ciudades aludidas, “Porque de tal manera amó Dios al mundo...,”(Juan 3:16).
A los dos testigos se les llama simbólicamente “olivas” y “candeleros”. “Olivas”, porque representan la paz que solamente el Señor Dios de ellos puede dar, y “candeleros” porque siendo los portadores y voceadores de la Palabra de Dios, uno del Antiguo Testamento y el otro del Nuevo Testamento, son la luz que alumbra en medio de un mundo en tinieblas espirituales.
El fuego que sale de la boca de ellos son las palabras y verdades de Dios que han quemado siempre a los impíos en su rebeldía. Los que les han hecho y les hacen daño van a sufrir muerte, o sea el juicio y la separación eterna de la presencia de Dios. La potestad que tienen sobre las aguas (multitudes). Los dos testigos, es espiritual y consiste en la Palabra de Dios que reside en ellos.
La lluvia temprana y la lluvia tardía depende de ellos por cuanto son los instrumentos del Señor sobre la tierra para bendición de los bendicen y para maldición de los que los maldicen (Gen. 12:3) El simbolismo de la sangre y de las plagas es, por lo tanto, también espiritual, pues cada vez que individuos o naciones no reciben el testimonio de alguno de estos dos testigos se acarrean sobre si juicio (sangre) y plagas (condenación).
El hecho de que sus cuerpos no sean puestos en sepulcros, significa que la muerte de los integrantes verdaderos de estos dos rebaños, es sin honra ante los ojos del mundo que los aborrece y se goza en matarlos o en verlos morir. Ese gozo perverso es tan marcado que causa aún que se feliciten los hombres al ver que son muertos los testigos. Mas aquí es donde está precisamente el acontecimiento portentoso de la resurrección de los justos: sobre la muerte. Pues es una grande voz del cielo que les dice: “Subid acá” “Porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero”:
Es el tiempo también el Israel fiel, el primer testigo, resucitará para ver al Señor Jesús en las nubes del cielo en Su poder y gloria, y creerá entonces que Él es el Mesías de Israel al cual por dos mil años no pudieron aceptar ni creer por causa del celo que, por amor a nosotros, Dios Puso en los ojos de ellos (2ª Corintios 3:14-16). Mas cuando vean al Señor Jesús en ese día van a creer en Él, y van a recibir la salvación que hoy está detenida para ellos, mientra entramos los gentiles. Entonces se cumplirá la palabra que dice que cuando “haya entrado la plenitud de los Gentiles”; “Y luego todo Israel será salvo; como está escrito: Vendrá de Sion el Libertador, (Jesucristo el Señor) que quitará de Jacob la impiedad; Y este es mi pacto con ellos, Cuando quitare su pecados”; (Romanos 11:25-27).
En ese día especial, el día del gran Dios, el día maravilloso en que se cumple la esperanza suprema del pueblo de los santos, es también el día más espantoso para el mundo impío. Ese el el día que hoy ninguno de los impíos cree que va a venir, y que cuando venga será la sorpresa más horrible para todos los que no creen, o para quienes sabiendo, viven descuidados hoy. En ese día cuando los cuerpos muertos de los hijos de Dios vuelvan a la vida, es cuando viene un gran temor sobre todos los que ven. Allí se acabarán las burlas y las actuaciones soberbias de todos los que nunca aprendieron o nunca quisieron humillarse.
Insisto que es difícil captar en nuestra mente hoy la magnitud de los dos acontecimientos de ese día, del día de la resurrección, del día del Señor. Por una parte el de la gloria sublime de los santos, y por otra parte el del espanto horroroso de los incrédulos; “Los cuales serán castigados de eterna perdición por la presencia del Señor, y por la gloria de su potencia, cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y a hacerse admirable en aquel día en todos los que creyeron: (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).” (2ª Tesalonicenses 1:9-10).
Pues en ese día en que el Señor sea glorificado en Sus santos, “yo conmoveré no solamente la tierra, mas aun el cielo” (Hebreos 12:26) Porque “también las mismas criaturas (la misma creación) serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios” (Romanos 8:21).
La conmoción universal que sacude al mundo y al universo entero en ese día (porque aún “las virtudes de los cielos serán conmovidas”.-Mateo 24:29), es tal grado que hasta los más soberbios serán humillados y darán gloria al Dios del cielo. Es entonces cuando se toca la séptima trompeta, que es la última; la que se menciona en las dos escritas básicas de nuestro presente estudio.
Pues es el día en el que “tomarán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, y hasta el siglo de los siglos” (Daniel 7:18) El día en que “Los reinos del mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor, y de su Cristo: y reinará para siempre jamás.” (Apocalipsis 11:15).
Al escribir éste, hay una voz negativa que trata de hacerme sentir como que todo lo que aquí he estado diciendo son solamente sueños y fantasías, y esa voz sigue diciendo: “¿Dónde está la promesa de su advenimiento? porque desde el día en que los padres durmieron, todas las cosas permanecen así como desde el principio de la creación.” (2ª Pedro 3:4). Esa voz va a seguir haciendo su trabajo, y al lector de este escrito le va a decir también lo mismo tratando de turbarlo para que no le dé la importancia debida a la esperanza maravillosa de los hijos del Altísimo, como lo es el día de la resurrección. Como lo es el día de “la manifestación gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo” (Tito 2:13) ¡Velad Pues!
Este capítulo de los Dos Testigos fue extractado del libro escrito por el Pastor Efraim Valverde Sr. La Esperanza de la Resurrección. El próximo capítulo que va a aparecer del mismo libro Es La Realidad Sobre El Rapto Misterioso. Si gusta más información sobre estos temas tan interesantes, y que necesitan ser anunciados, visítenos en evalverde.com.


